jueves, 23 de septiembre de 2010

Hombres anuncio 2.0 y trolls a sueldo


Hoy he escuchado a la directora de ESADE contar en la SER una nueva idea de negocio basada en pagar a personas que se mueven bien por las redes sociales para que prescriban un producto. Esto convertiría a algunos perfiles en redes sociales en modernos "hombres anuncio" y como idea de negocio es cuanto menos interesante.

De hecho, una tiene la sensación de que este tipo de cosas ya está pasando en la red, de una manera más o menos organizada y que en los próximos meses asistiremos a mucho más de esto, para bien o para mal. Y cuando digo esto, me refiero a que igual que se puede pagar a alguien para que haga publicidad positiva de un producto en redes sociales, también se puede hacer para boicotear una campaña o sembrar la duda sobre un producto lanzando mentiras o insinuaciones sobre el mismo.

Esta actitud viene a ser como las primas a terceros en el fútbol. Existen a pesar de que esté muy feo hacerlo. En la campaña de Obama, ejemplo del uso de redes sociales, ya existían trolls a sueldo para boicotear y atacar la campaña de los adversarios y me temo que hemos importado lo bueno y lo malo de las redes sociales con estos mercenarios destructivos incorporados.


Gestionar las redes sociales de una empresa no va a ser tan fácil como poner 4 twitts diarios y compartir un par de enlaces en Facebook. Cuando se sufre el ataque de estos trolls a sueldo, auténticas batallas organizadas para socavar la credibilidad y la imagen de una marca, es necesario que la persona o equipo de personas que se sitúa detrás de los perfiles corporativos sean auténticos expertos en comunicación y relaciones públicas, capaces de combatir contra estos indeseables y contrarrestar sus ataques maliciosos para reorientarlos en beneficio de la marca.

En los últimos meses he aprendido mucho en este campo y creo que es importante ponerlo de manifiesto ya que este tipo de ataques no sale siempre a la luz ya que si el community manager hace bien su trabajo, consigue contrarrestarlos a tiempo. Lo fundamental es mantener la honestidad y la transparencia contra los ataques interesados, mantener la calma y, muchas veces, "morderse la tecla" para no contestar lo que de verdad se merecen estos trolls. Ante todo profesionalidad y elegancia 2.0