jueves, 24 de febrero de 2011

Política 2.0


El pasado 22 de febrero tuve la ocasión de visitar el Congreso de los Diputados, invitada por @Santiagocervera (Mil gracias) para asistir a una reunión con @Laura, la directora de internacionalización de Twitter que iba a tener un encuentro con diputados que usaban las redes sociales y con algunos periodistas especializados. La experiencia fue estupenda por la oportunidad única de la visita; pero me dejó un regusto agridulce y mucho en qué pensar sobre la utilización de lo 2.0 por parte de nuestros políticos, independientemente de su color y sus siglas.

Dejaré aparte el nivel de destreza en el uso de la electrónica que observé, que fue bastante poca por cierto, para centrarme en algunas cuestiones que preocupaban especialmente a los diputados que asistieron a la reunión y que me parecieron curiosas. A algunos les inquietaba que los medios de comunicación usaran sus tuits como fuente y los citaran en las noticias de prensa. Lo cual me resulta increíble. Si un político tiene una cuenta en Twitter verificada (es decir, es su voz autorizada) lo que dice en ese medio es tan veraz como lo que dice desde la tribuna del Congreso y por tanto es una fuente válida para cualquier medio de comunicación. Moraleja: hay que ser consciente y responsable con lo que se dice en las redes sociales. 

Los políticos tienen que entender que en redes sociales deben comportarse como marcas que son, deben ser conscientes de la importancia de su identidad digital y, en estos tiempos de campaña, contar con que hay mucha gente observando con buena o con mala intención. Esto les obliga a no entrar en redes sociales sin pensar. Un político requiere, al igual que una empresa, un análisis, unos objetivos y una estrategia antes de ponerse a actuar en redes sociales, si no, tendrá problemas... Y son estos problemas los que a veces frenan a los políticos a la hora de salir al ruedo de las redes sociales porque intuyen que tienen mucho que perder y poco que ganar al sentirse más expuestos. 

Sin embargo, las redes sociales bien entendidas y bien llevadas, son una gran oportunidad para los políticos. No como se entienden en España, que se usan en general de una manera endogámica. Los políticos se siguen entre ellos, debaten o directamente se insultan entre ellos o usan sus cuentas en redes sociales para lanzar proclamas y mítines que sólo los suyos atienden y comparten o, lo que es peor, están en redes sociales porque creen que es moderno y les posiciona como tales. Si consiguieran sacudirse la endogamia y tuvieran como objetivo conversar y comunicar con colectivos que se escapan a su alcance natural, harían de estas redes un instrumente de incalculable valor. 

Partiendo de que esto no es USA y que el sistema americano hace fundamental la relación directa con el electorado que tiene una función mucho más activa que en el sistema español, las redes sociales también podrían ofrecer ventajas fundamentales a los políticos que decidan hacer un buen uso de ellas. Lo que las redes sociales ofrecen a los políticos es básicamente:
  • Visibilidad personal. Más allá de las siglas a las que pertenecen. Como a los profesionales, les permite posicionarse y mostrar sus posibilidades y conocimientos. Pueden aumentar su notoriedad y ampliar sus miras gracias a ello. Existen numerosos ejemplos ya en todo el mundo en los que una buena presencia en redes sociales ha reorientado la elección de un candidato "oficial" por otro "social" incluso a nivel interno de los partidos.
  • Debate. Estas plataformas son excelentes mesas de debate abiertas. Y cuando digo debate, me refiero a debatir realmente, no a soltar proclamas políticas o incluso insultos. Es un lugar donde contrastar opiniones sobre temas de actualidad, donde los ciudadanos pueden comprobar lo que piensas los políticos sobre esas cuestiones y donde la conversación es lo que debe primar. Conversar no es dar mítines.
  • Escuchar. Quizá debería haberla puesto la primera, porque la considero la más importante. Las redes sociales dan buenas pistas y algunas certezas de los temas que interesan al electorado. Un político hoy en día no puede vivir al margen de la realidad que preocupa a sus electores.
  • Relaciones directas. Los internautas se relacionan con las marcas, ¿Cómo no van a querer relacionarse con sus representantes? Las redes sociales permiten a los ciudadanos conversar con las personas que les representan y poder decirles su opinión sobre las cosas que hacen en su nombre. 
  • Transparencia. Los políticos tienen una ocasión única para mostrar a sus electores lo que hacen a diario, demostrar que están trabajando por y para ellos... independientemente de la carga ideológica. Esto es fundamental para cambiar opiniones adversas si es que estas, como decían los políticos con los que tuve ocasión de compartir mesa, no se ajustan a la  realidad. Si ellos trabajan mucho, estaría bien que lo contaran y que lo hicieran de una forma veraz y creíble, porque el público no tiene esa sensación.

La cuestión de fondo es ¿Están nuestros políticos preparados para afrontar este reto? Mi opinión es que en su mayoría no. Pero si alguno se anima, le sugiero leer este aporte y en especial el artículo de Daniel Ureña, con quien tuve ocasión de compartir también la reunión en el Congreso del pasado martes, sobre el decálogo de consejos para un político que entrar en lo 2.0. No tiene desperdicio.